Justo cuando pensaba que empezaba a dominar, rusticamente, las variables del sacar fotos, me encuentro con que el revelar y copiar puede llegar a ser igual o más complicado que sacar bien las fotos (y ni hablar de sacar buenas fotos) y que se puede seguir jugando mucho con la luz y la calidad de la imagen.
Revelar es muy divertido y muy complejo. Empezás completamente a oscuras tratando de meter una moneda en la rendija de un rollo expuesto y tenés que enhebrar el rollo en una espiral para después enrollarlo y meterlo en un tubo completamente oscuro que nos va a permitir seguir maniobrando con el rollo y los químicos con la luz encendida. El proceso lleva como una hora y termina poniendo a secar, por dos horas más, el rollo devenido en negativo.
La magia vuelve al momento de copiar. Haciendo pasar la luz por el negativo y exponiendola sobre un papel fotosensible, volvemos a tener el positivo de nuestra foto en blanco y negro. Es increible, porque de repente en una hoja completamente en blanco empiezan a nacer las imágenes de la foto por el contacto con los químicos. Es ver nacer a tu obra desde el blanco más blanco, es muy emocionante.
Lo que es más complicado de todo el proceso es calcular la cantidad de luz que le tenés que dejar pasar por el negativo para alimentar a la hoja fotosensible.
Las zonas más oscuras del negativo representan los blancos de la foto y, generalmente, necesitás pasar mucha luz por ahi para que cobren nitidez.
Las zonas más claras del negativo representan los negros (por eso son negativos!) y la luz que tira la ampliadora pasa como loca, por lo tanto si no controlamos esa emisión de luz podemos quemar mucho esas zonas en el papel y hacer que las fotos salgan todas oscuras o que aparezcan zonas muy negras que te absorban toda la atención de la foto.
Para controlar esto hay que empezar a jugar con pantallas de zonas y con tiras de pruebas en las diferentes zonas de la foto, para luego ir tirando luz el tiempo necesario en cada zona. Esto lo vamos a lograr midiendo tiempos de exposición con tiras de prueba y después ir sabiendo que partes iluminar más y cuales menos, apantallando o no.
Es bastante complicado, sobre todo porque hay que aprender a leer bien los negativos y a saber que tipo de resultado querés obtener, considerando zonas de luz, sombras, etc. Todo eso sin considerar que uno termina apantallando zonas de una hoja completamente blanca!
Todas estas variables nos terminan influyendo a la hora de pensar la foto que estamos sacando. Está muy bueno, porque podemos empezar a controlar el contraste y la luz de cada zona de una foto, aún cuando en promedio es todo muy claro o muy oscuro (a mi me pasó con la cara de una chica negra, que se sobreexponía enseguida y me dejaba o todo muy claro menos su cara, o todo muy oscuro y su cara imposible de identificar!)
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